La historia de la Sierra
En tiempos prehispánicos la Sierra Nevada fue habitada por los Tayronas, cultura aborigen quienes lograron un avanzado desarrollo tecnológico en el manejo de los frágiles ecosistemas de montaña, a partir de un sofisticado sistema de terrazas y caminos empedrados que permitieron el control y conducción de las aguas en una región de alta lluviosidad, evitando así la erosión y la degradación ambiental.

Los Tayronas desarrollaron complejos sistemas socioculturales y poseían una sociedad estratificada con una clase compuesta por mercaderes y artesanos. La base de la pirámide social la mantenía el pueblo agricultor y en cierto modo actuaban como vasallos de las castas señoriales que estaban compuestas por sacerdotes dueños del conocimiento y la tradición y jefes guerreros los cuales rodeaban al “Viejo Mayor” (hombre de alto status).

Existen evidencias de una agricultura con gran diversidad de productos como maíz, yuca, fríjol, ahuyama y numerosos árboles frutales que unidos a la recolección de miel en colmenas domesticas hacían diversas las actividades productivas. Los Tayronas también se destacan por tener cultivos con irrigación; poblaciones grandes de carácter permanente; arquitectura lítica de cimientos de casas y templos, escaleras y caminos enlosados, vestidos de tela de algodón, orfebrería con técnica avanzadas, piedras semipreciosas con adornos y casas ceremoniales.
Tras la llegada de los españoles hubo un siglo de batallas continuas y los Tayronas fueron derrotados. Algunos grupos se refugiaron en lo más profundo de las montañas y vivieron en un relativo aislamiento hasta finales del siglo XIX. 

Después de la colonización española, la Sierra Nevada sufrió varios procesos de poblamiento; siendo los más intensos, el ocurrido a mediados del Siglo XX , por la llegada de cientos de familias provenientes del interior del país, en busca de un lugar alejado de la situación de violencia que se vivía en sus lugares de origen y con condiciones naturales similares, y la gran movilización hacia los bosques de la Sierra que se dio a partir de los años 70 (s), a raíz del auge que tomó el cultivo de marihuana, en respuesta a su gran demanda en los mercado internacionales.

Se calcula que en ese último período, miles de hectáreas del bosque fueron taladas para sembrar marihuana cuyo rendimiento económico era veinte veces superior al del café; hasta entonces el cultivo de mayor importancia para la población asentada en la Sierra. Así las cosas, la posibilidad de enriquecimiento rápido fue el objetivo que movió a muchas personas y la chispa que desató una intensa ola de violencia al interior del macizo y en su zona de influencia. El gobierno erradicó parcialmente los cultivos ilegales con fuertes herbicidas que afectaron los ríos y los suelos. Algunos colonos dejaron la tierra, otros regresaron al cultivo del café y un número menor de ellos empezó la siembra ilegal de coca.
Los años ochenta significó el abandono de las tierras y la polarización e intensificación de los conflictos. A esta época de bonanza le siguió el conflicto armado producto, entre otros factores, de la escasa y fragmentada presencia estatal. 

La rápida destrucción de los bosques, el desplazamiento de los pueblos indígenas, la introducción de sistemas de producción inadecuados, la falta de tecnologías apropiadas, la resolución de conflictos de manera violenta, la escasa presencia estatal y entidades gubernamentales y la falta de coordinación institucional, han sido algunas de las causas principales del deterioro de los recursos naturales de la Sierra Nevada. Menos del 18% de los bosques primarios se conserva. La pérdida del bosque ha tenido consecuencias graves en la hidrología de la zona, poniendo en riesgo el futuro abastecimiento de agua para las comunidades tanto de la zona media como baja